Cortinas de humo

Extremadura tiene la mayor prevalencia ajustada por edad de consumo de cigarrillos (30,4%) y uno de los porcentajes más altos de España de población gran fumadora (8,2%).  La adquisición del hábito de fumar es una progresión compleja, con un hito inicial importante que son las primeras caladas que suelen ocurrir durante la infancia o la adolescencia. Las nuevas estrategias de prevención de inicio del tabaco se centran en evitar o retrasar lo más posible esa primera exposición al tabaco, siendo la exposición ambiental al humo un factor asociado no solo a enfermedad, sino al inicio de consumo.

Con el objetivo de combatir la lacra del consumo de tabaco, en 2010, entró en vigor la Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. Esta norma regula, entre otros aspectos, los lugares donde no está permitido fumar y aunque ya todos nos hemos acostumbrado y disfrutamos de espacios libres de humo inimaginables antes de esa fecha (bares, cafeterías…) aún queda mucho que hacer. Esta Ley también prohíbe el consumo en los accesos a centros sanitarios, educativos, y en parques infantiles, sin embargo, es frecuente encontrar a fumadores en estos espacios.

¿Como de frecuente es el incumplimiento de la Ley antitabaco en Cáceres? es lo que Daniel Cabezas Paniagua, alumno de último curso de Enfermería de la Facultad de Enfermería y Terapia Ocupacional de Cáceres, se propuso averiguar para su trabajo final de grado, y con ayuda de sus profesores Sergio Cordovilla y Esperanza Santano, miembros del Grupo de Investigación en Salud y Cuidados de la Universidad de Extremadura, elaboraron un estudio para inspeccionar 27 espacios ubicados en los accesos e inmediaciones de centros sanitarios, educativos y parques infantiles, repartidos en una muestra representativa de los diferentes barrios de la ciudad de Cáceres que deberían, según la normativa, estar libres de humo. El resultado no pudo ser más desalentador, en todos los espacios inspeccionados se encontró a fumadores incumpliendo la normativa. Además, la mayoría de estos espacios (59,2%) no estaban debidamente señalizados. Sin embargo, la ausencia de señalización no fue, según el estudio, un factor que predijera un mayor número de fumadores, lo que sugiere que la colocación de señales de prohibido fumar en los accesos de hospitales, centros educativos y parques no disuade a los fumadores. El estudio concluye que resulta necesario seguir trabajando mediante campañas de concienciación, programadas educativos en colegios y una mayor vigilancia del cumplimiento de la normativa antitabaco para que, algún día, podamos acceder a los espacios que son todos sin tener que atravesar una «cortina de humo» .

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